Un violento motín en la Alcaidía 1 de la calle Lavalle terminó con policías tomados como rehenes, cuentas bancarias vaciadas y el cierre temporal de la dependencia dispuesta por el Gobierno porteño.

El ministro de Seguridad porteño, Horacio Giménez, informó que los detenidos que protagonizaron el levantamiento serán acusados formalmente por los delitos de robo, privación ilegítima de la libertad y amenazas, cargos que agravarán sustancialmente las penas que ya cumplían en el lugar. El conflicto se desató este jueves al mediodía a raíz de una pelea entre los propios internos alojados en el establecimiento ubicado en la Comuna 1.

La situación escaló de inmediato cuando el personal policial intervino para separar a los involucrados. De acuerdo con el relato oficial brindado por la cartera de seguridad, tras apartar a uno de los detenidos, otros nueve reclusos se abalanzaron de manera agresiva. En el forcejeo posterior para restablecer el orden, un subcomisario, un inspector y un oficial mayor terminaron siendo retenidos contra su voluntad.

Si bien dos de los efectivos recuperaron la libertad rápidamente al iniciarse las conversaciones, el oficial mayor permaneció cautivo durante gran parte del desarrollo operativo. Horacio Giménez detalló que los agresores utilizaron el teléfono celular perteneciente al rehén para acceder a sus aplicaciones bancarias y vaciarle las cuentas, un accionar delictivo paralelo que quedó incorporado directamente dentro del expediente penal por robo.

Comité de crisis y cierre definitivo de la seccional

Ante la gravedad del escenario, se constituyó de inmediato un comité de crisis coordinado por el propio ministro y el jefe de la Policía de la Ciudad, Diego Casaló, integrando a bomberos, personal del SAME y negociadores especializados. Tras varias horas de tensión, la fiscalía interviniente logró la liberación sana y salva del último efectivo retenido y el retome total del control de las instalaciones sin registrar personas heridas.

La causa quedó formalmente radicada en la Unidad de Flagrancia Este de la Ciudad, bajo las órdenes del fiscal Federico Tropea. Como consecuencia directa de estos graves incidentes, las autoridades del Gobierno de la Ciudad dispusieron el cierre temporal de la Alcaidía 1 de Lavalle y ordenaron el traslado urgente de la totalidad de los internos hacia otras dependencias del servicio penitenciario.