Una perra callejera conocida como Manchitas murio de un disparo efectuado por un policia dentro de una dependencia policial del barrio porteño de Floresta.

El trágico episodio ocurrio en la comisaría 10 A, ubicada en la Comuna 10, donde el animal había encontrado refugio después de que los vecinos intentaran infructuosamente conseguirle un hogar de tránsito. La perra había llegado a la zona a principios de septiembre tras aparecer deambulando entre los vehículos en la esquina de Lacarra y Eva Perón, en Parque Avellaneda.

Ante la falta de opciones para ubicarla, los residentes decidieron llevarla a la seccional policial, sitio donde rápidamente comenzó a recibir alimento, abrigo y el afecto de los efectivos y la comunidad. El animal solía dormir en las instalaciones y ya era considerada una presencia habitual y querida por todos los vecinos, quienes incluso le habían asignado un paseador.

La version del agente y el reclamo de justicia

Tras el disparo mortal que acabó con la vida del animal en el acto, el efectivo policial involucrado argumento en su defensa que la perra había intentado morderlo. Sin embargo, la justificación no logró calmar los ánimos en el vecindario, donde el caso desató una profunda conmoción y un inmediato repudio generalizado.

A raíz de la gravedad de lo sucedido, la Fiscalía intervino de inmediato para esclarecer las circunstancias exactas del hecho, contando también con la participación de la división de Asuntos Internos de la fuerza. Paralelamente, el uniformado fue apartado de sus funciones mientras avanza la investigación judicial. La indignación vecinal se tradujo en una masiva protesta llevada a cabo en la puerta de la comisaría para exigir justicia por el trágico final del animal.