El Gobierno de la Ciudad convocó formalmente a una audiencia pública para el próximo 22 de diciembre con el fin de tratar una fuerte suba en las tarifas del subte y el Premetro, llevando el boleto general a $2.104 y aplicando un esquema de incrementos mensuales.
La convocatoria fue oficializada mediante el Decreto 390/26, publicado en el Boletín Oficial porteño. De acuerdo con el proyecto presentado, el nuevo cuadro tarifario comenzará a regir luego del quinto día hábil de su aprobación definitiva, estimando su implementación para febrero de 2027. La audiencia se llevará a cabo de manera virtual a través de la plataforma Zoom para los oradores inscriptos y contará con una sede presencial en la Sede Comunal 1.
El esquema propuesto fija una tarifa general inicial de $2.104 para los primeros veinte viajes del mes utilizando tarjetas sin contacto nominalizadas. A partir de allí regirán los tradicionales descuentos progresivos, mientras que para las tarjetas sin nominalizar el boleto ascenderá a $3.345,36. En tanto, el boleto del Premetro tendrá un costo de $736,40 para usuarios nominalizados y de $1.170,88 para los no nominalizados, manteniendo también las tarifas diferenciales y pases sociales.
Aumentos mensuales y obras de infraestructura
Para los doce meses posteriores a la primera actualización, el Ejecutivo de la Ciudad propuso implementar un mecanismo de ajustes mensuales que combinará un incremento fijo del 2% más la variación del Índice de Precios al Consumidor (IPC). Desde el Gobierno porteño argumentaron que la medida responde a la necesidad de equilibrar los costos de explotación, sostener el financiamiento del sistema y garantizar la continuidad de las obras en la red.
Entre los trabajos previstos figuran la renovación de formaciones en las líneas A, B y C, mejoras en vías, la construcción de cocheras y un plan integral de desasbestización. Asimismo, el proyecto contempla una inversión inicial estimada en US$ 241,7 millones para la incorporación de veintinueve trenes nuevos y la modernización tecnológica de las líneas, en un contexto donde los subsidios estatales continúan cubriendo el porcentaje mayoritario de los costos operativos totales del servicio.