El presidente de Ucrania, Volodímir Zelensky, denunció que el Gobierno de Vladímir Putin incorporó a las fuerzas armadas rusas a jóvenes ucranianos que fueron trasladados de manera forzosa a Rusia cuando eran menores de edad.

La grave acusación fue realizada durante un encuentro con representantes de los veintidós países participantes en la XXX Cumbre Iberoamericana, llevada a cabo en Madrid. El mandatario afirmó que miles de niños ucranianos fueron separados de sus hogares desde el inicio de la invasión y sometidos a un proceso de asimilación forzada en territorio ruso.

Durante su intervención, Zelensky sostuvo que algunos de esos menores ya alcanzaron la edad reglamentaria y están siendo enviados compulsivamente al frente de combate. Aunque no precisó cifras exactas de los reclutados ni presentó casos individuales, aseguró que su administración cuenta con datos suficientes para documentar los hechos ante la comunidad internacional.

Antecedentes judiciales y la postura de Moscú

La problemática vinculada al traslado de menores ucranianos ya registra antecedentes judiciales de máxima gravedad a nivel global. En marzo de dos mil veintitrés, la Corte Penal Internacional emitió órdenes de arresto internacionales contra Vladímir Putin y contra la comisionada rusa para los Derechos del Niño, Maria Lvova-Belova, por su presunta responsabilidad en crímenes de guerra relacionados con deportaciones ilegales.

Por su parte, el Kremlin ha rechazado de manera sistemática todas las acusaciones formuladas por los organismos occidentales y sostiene que las acciones sobre la población civil respondieron estrictamente a motivaciones humanitarias para poner a resguardo a los habitantes de las zonas en conflicto.

En paralelo a estas declaraciones, organizaciones como Amnistía Internacional advirtieron sobre diversos métodos de presión y engaño implementados por Moscú para sumar combatientes extranjeros a sus filas militares, ampliando el alcance de las investigaciones sobre violaciones a los derechos humanos en el marco de la guerra.