La investigación por el femicidio de la docente rural Nancy Godoy en Corrientes sumó una nueva hipótesis que vincula el crimen con una presunta red de narcotráfico y la desaparición de un cargamento de droga arrojado por una avioneta en la zona.

Según revelaron fuentes ligadas a la causa, una de las líneas de análisis se centra en los reiterados vuelos que la propia víctima había comentado a sus allegados que observaba en las inmediaciones de la estancia El Curupí, lugar donde desempeñaba sus labores cotidianas. La sospecha de los investigadores indica que una aeronave habría arrojado un paquete de estupefacientes en el campo para que terceros lo retiraran, y la misteriosa desaparición de dicho cargamento pudo haber convertido a Nancy Godoy en un blanco por haber presenciado los movimientos.

Ante este escenario de extrema gravedad, los fiscales analizan la posibilidad de que la Justicia Federal intervenga en paralelo con la investigación provincial, que hasta el momento mantiene a cinco personas privadas de su libertad. En paralelo, los informes preliminares de la autopsia revelaron datos escalofriantes sobre las últimas horas de la docente rural.

Detalles forenses y las pruebas clave del expediente

De acuerdo con la información incorporada formalmente al expediente, la víctima habría permanecido cautiva durante al menos 48 horas antes de ser salvajemente asesinada. Los estudios forenses confirmaron que el cuerpo presentaba múltiples lesiones compatibles con episodios de violencia sufridos en distintos momentos, mientras los peritos aguardan los resultados complementarios para determinar si existió abuso sexual y si fue sometida a descargas eléctricas. Otro de los interrogantes centrales es la amputación de una de sus manos, un suceso que mantiene en vilo a los sabuesos judiciales.

Entre las evidencias más relevantes figuran los teléfonos celulares secuestrados, cuyas pericias tecnológicas intentan reconstruir el entramado de comunicaciones previas y posteriores al femicidio. Los pesquisas analizan minuciosamente un mensaje enviado desde un chip descartable que contenía la enigmática frase "¿Qué hacemos con esto?", una pista que podría develar el rol de los coautores y de posibles encubridores.

Por el hecho se encuentran formalmente detenidos Ireneo Felipe Zarza, capataz de la estancia; Felipe Dionisio Sandoval y Nahuel Rojas, todos imputados como coautores de femicidio. Asimismo, Rosa Leguizamón está imputada como coautora de homicidio simple, mientras que Ernesto Ezequiel Bordón permanece arrestado bajo la acusación de falso testimonio. Los fiscales a cargo continúan sumando medidas probatorias mientras la familia exige que se profundicen todas las líneas para esclarecer por completo el aberrante suceso.