Las acciones argentinas que cotizan en Nueva York caen hasta un 10% y el riesgo país se dispara tras la contundente reacción de los mercados por la reelección de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil.

El indicador que elabora el J.P. Morgan se eleva con fuerza este lunes y opera en niveles cercanos a los 744 puntos básicos, enmarcado en una marcada volatilidad regional. En el plano local, este viento en contra externo se acopla a las dudas persistentes sobre la actividad económica y el programa financiero con vistas a 2027.

Los bonos en dólares sufren fuertes descensos, destacándose el Bonar 2041 con una baja del 1,7%, el Bonar 2038 con un 1,4% y el Bonar 2029 con un 1,1%. Por el lado de los ADRs en Wall Street, las caídas alcanzan hasta el 10%, con el Grupo Supervielle cediendo un 9,5%, seguido por el BBVA con un 8,4% y Telecom con un 7,8%.

La fuerte señal de alerta desde Brasil

En el país vecino, el cuarto mandato de Lula generó una reacción adversa en el mercado debido a los temores en torno a su política fiscal, marcada por un déficit elevado y el incremento de la deuda en reales. La Bolsa de San Pablo debió suspender sus operaciones durante 30 minutos al registrarse un desplome superior al 10% en el índice Bovespa.

Desde la sociedad de bolsa IEB señalaron que "la reacción de los mercados brasileños al resultado electoral constituye una señal de alerta que Argentina no debería ignorar". En tanto, Mariano Sardáns, CEO de la gerenciadora FDI, advirtió que la reacción responde a que "el mercado no ve muy bien la reelección de Lula, sobre todo por su política fiscal, con un déficit enorme y con deuda en reales que sigue aumentando".

Por su parte, la consultora Wise Capital indicó que el desarme acelerado de posiciones responde tanto al sesgo político como a la incertidumbre institucional generada por la posible judicialización de los comicios. El impacto en la Argentina se transmite a través de tres canales fundamentales: el comercial, debido al vínculo estrecho con las exportaciones industriales; el financiero, con la reversión de la prima regional; y el sectorial, afectando con mayor fuerza a los bancos y a las compañías con exposición directa al mercado brasileño.