Un devastador choque entre dos trenes de alta velocidad en la provincia española de Toledo dejó al menos 60 muertos y decenas de heridos, tras lo cual las autoridades suspendieron todos los servicios ferroviarios hacia Andalucía.
El trágico siniestro ocurrió a las 8:54 en el kilómetro 118 de las vías, entre las localidades de Urda y Orgaz, muy cerca de la estación de Urda. En el hecho estuvieron involucradas dos formaciones que circulaban en dirección a Sevilla transportando a un total de 544 pasajeros. Por un lado, un tren de la empresa Renfe (el AVE 2080 que había partido de Madrid con 397 personas a bordo) embistió desde atrás a una formación de la compañía Iryo, la cual se encontraba detenida sobre las vías con 147 pasajeros y un bebé.
Como consecuencia directa del violento impacto, los dos últimos vagones de la formación de Iryo precipitaron por un terraplén, mientras que el resto de los coches sufrieron un violento descarrilamiento. La magnitud del suceso activó un operativo de emergencia masivo con personal sanitario y rescatistas trabajando contrarreloj en la zona de bosque mediterráneo perteneciente a los montes de Toledo.
Investigación en curso y repercusiones políticas
Las primeras líneas de investigación apuntan a un posible error humano vinculado a fallas en el sistema de señalización, quedando totalmente descartadas las condiciones climáticas adversas según el portal especializado Meteored. Ante la gravedad de los hechos, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, suspendió su agenda oficial y expresó su profunda consternación a través de las redes sociales, enviando sus condolencias a los familiares de las víctimas.
En tanto, el ministro de Transportes, Óscar Puente, confirmó que se recopila toda la información disponible para esclarecer las responsabilidades del siniestro. Paralelamente, la Casa Real emitió un comunicado oficial manifestando su absoluto dolor por la tragedia y brindando su respaldo total a los equipos de emergencia que continúan operando en el lugar de los hechos.
Este nuevo desastre ferroviario ocurre a tan solo nueve meses de la tragedia registrada en Adamuz, Andalucía, donde perdieron la vida 46 personas, volviendo a encender las alarmas sobre los estándares de seguridad en el sistema de transporte ferroviario de alta velocidad en el país europeo.