El astro argentino Lionel Messi fue distinguido este viernes con el prestigioso Premio Princesa de Asturias en el Teatro Campoamor de Oviedo, en reconocimiento a su brillante trayectoria deportiva y su fuerte compromiso solidario.

Acompañado por su esposa Antonela Roccuzzo, el capitán de la selección nacional llegó a la ciudad española donde fue recibido por miles de fanáticos. En la previa de la ceremonia oficial encabezada por la princesa Leonor, el delantero protagonizó un cálido momento al romper el protocolo para firmar autógrafos y, horas antes, compartió una cena formal con el rey Felipe VI y la reina Letizia.

El jurado encargado de otorgar el galardón ponderó no solamente sus indiscutidos logros dentro de las canchas que lo consagraron como el futbolista con mayor cantidad de títulos en la historia del deporte, sino también su labor constante destinada a promover el acceso a la educación y a la salud de los jóvenes en situación de vulnerabilidad. Asimismo, destacaron de forma unánime su humildad, su constancia y su inquebrantable vocación por el juego en equipo.

Un galardón histórico y el recuerdo íntimo para su padre

Como parte tradicional del reconocimiento, Lionel Messi recibió una escultura diseñada especialmente por el artista Joan Miró, un diploma acreditativo, una insignia conmemorativa y un premio económico de 50 mil euros.

Visiblemente emocionado durante las actividades previas al evento, el delantero recordó las expectativas que tenía su familia respecto a esta distinción: Jorge, su padre, estaba muy ilusionado con este premio, confesó el deportista.

Además, compartió ante los presentes una valiosa enseñanza que marcó su carrera profesional desde sus primeros pasos: Hablaba continuamente con mi papá de fútbol, intercambiábamos ideas o pensamientos, pero si tengo que decir uno, es que, a pesar de cómo me fuera en un partido o entrenamiento, nunca deje de intentar lo que yo era, de agarrar la pelota y de intentarlo, salga bien o mal; que no me quede con eso, que siempre hay una jugada más.