El riesgo país alcanzó los 927 puntos, marcando su valor más alto en lo que va del año y exponiendo una profunda desconfianza de los mercados sobre la sostenibilidad política y económica del gobierno de Javier Milei.

La jornada financiera estuvo marcada por una fuerte volatilidad internacional, pero los analistas coinciden en que el problema tiene raíces internas. Mientras los índices de Wall Street como el Nasdaq y el Dow Jones registraron caídas significativas, los títulos de la deuda argentina que cotizan en Nueva York sufrieron un retroceso del 2,9%, profundizando una tendencia negativa que se arrastra desde mediados de julio.

El mercado ha comenzado a descontar dudas sobre el respaldo político necesario para sostener el plan económico a largo plazo. Según expertos, el riesgo país ya había acumulado una suba de 440 puntos básicos antes incluso de que se definieran los resultados electorales en los Estados Unidos, lo que demuestra que la incertidumbre sobre la capacidad de generar divisas para afrontar compromisos externos es el eje central del descontento inversor.

El impacto en las empresas y la visión de los especialistas

Las acciones argentinas en el exterior también sintieron el golpe. Entidades bancarias como el Banco Supervielle y empresas de servicios como Edenor lideraron las bajas, mientras que Mercado Libre sufrió un desplome del 15% tras la presentación de sus resultados trimestrales. En el ámbito local, el índice Merval cerró con pérdidas del 2,8% en pesos.

Nicolás Max, Chief Investment Officer de Criteria, fue contundente al señalar que la Argentina está pagando por sus propios errores en un contexto donde el crédito global castiga a los países más riesgosos. Según el especialista, el mercado exige una mayor consolidación de los resultados económicos para otorgar previsibilidad, especialmente ante la incertidumbre que genera el horizonte político hacia el año 2027.

El desafío actual para el gobierno es demostrar que puede mantener el rumbo en un mundo que impone condiciones financieras mucho más estrictas. La combinación de factores externos, como la posible reducción de ayuda financiera desde el exterior, y la desconfianza interna, han colocado al país en una posición de extrema vulnerabilidad financiera.