La Cámara de Diputados de Paraguay aprobó por unanimidad el inicio de un juicio político contra el presidente Santiago Peña, en un movimiento institucional sin precedentes que se produjo apenas minutos después de que el mandatario presentara formalmente su renuncia.
La crisis se precipitó tras el colapso de Ueno Bank, entidad financiera cuya caída dejó a miles de ahorristas sin acceso a sus depósitos, desatando una ola de protestas sociales que erosionaron la estabilidad del gobierno. El ministro del Interior, Enrique Riera, fue el encargado de formalizar la dimisión ante el Congreso cerca de las 13:30, hora local, buscando una salida rápida al conflicto.
Pese a la renuncia presentada, los 78 legisladores presentes en la sesión decidieron avanzar con el proceso de destitución. Esta determinación busca sentar un precedente político claro frente a la gestión de la crisis bancaria que mantiene en vilo a toda la nación paraguaya.
El Senado tiene la última palabra
Ahora, la Cámara de Senadores se encuentra ante la responsabilidad de definir el desenlace institucional. El cuerpo legislativo deberá resolver si acepta la renuncia del mandatario o si, por el contrario, decide continuar con el juicio político para proceder con la destitución formal de Santiago Peña.
La incertidumbre se mantiene en la capital paraguaya mientras se aguarda la resolución definitiva. La celeridad con la que actuó la Cámara Baja refleja la gravedad de la situación financiera y el descontento social que atraviesa el país tras el cierre de la entidad bancaria mencionada.