La Cámara de Diputados de Entre Ríos aprobó la creación de la Semana de la Concientización de la Salud Mental, en medio de un fuerte cruce legislativo por la falta de presupuesto, turnos y el impacto de los recortes nacionales en medicamentos.

La iniciativa, impulsada por la diputada María Elena Romero de Juntos por Entre Ríos, establece que cada 10 de octubre se realicen talleres escolares y campañas de sensibilización en toda la provincia. El objetivo central es combatir el estigma y garantizar que las juventudes reciban formación desde una perspectiva de derechos y salud integral. Según la legisladora, el proyecto busca que en cada pueblo se hable del tema sin miedo ni prejuicios, integrando al Consejo General de Educación en la planificación de las actividades.

Sin embargo, el clima en el recinto se tensó cuando la oposición, representada por la diputada Silvia del Carmen Moreno, cuestionó la efectividad de la medida frente a la realidad del sistema sanitario. Si bien el bloque del PJ acompañó la votación, advirtió que el Estado no puede responder a la crisis con meras efemérides. La legisladora denunció una asfixia del sistema provincial y una falta de respuestas concretas para las familias que deambulan buscando turnos con especialistas de manera urgente.

Recortes de medicamentos y crisis presupuestaria

Uno de los puntos más críticos del debate fue la denuncia sobre el impacto del recorte en el Plan Remediar por parte del Gobierno nacional. Moreno detalló que se quitaron de los botiquines comunitarios fármacos esenciales como amoxicilina, salbutamol, levotiroxina y metformina. Esta situación obliga a las provincias y municipios a absorber costos que antes estaban centralizados, afectando directamente a los sectores más vulnerables de la sociedad entrerriana que dependen de la salud pública.

Finalmente, la discusión puso de relieve que la salud mental está íntimamente ligada al contexto socioeconómico actual. La incertidumbre económica y la pérdida del poder adquisitivo fueron señaladas como motores de una angustia colectiva que el sistema de salud no logra contener. Desde la oposición insistieron en que la salud mental en la provincia atraviesa una emergencia silenciosa pero feroz que requiere herramientas que impacten de verdad en el territorio y no solo declaraciones de buenas intenciones.