La dirigente de izquierda y exdiputada nacional Patricia Walsh falleció a los 74 años tras permanecer internada durante los últimos días debido a complicaciones respiratorias derivadas de una intervención quirúrgica.

La reconocida militante por los derechos humanos, hija del histórico periodista Rodolfo Walsh, dejó una huella imborrable en la política argentina. Su deceso se produjo en la Clínica Suizo Argentina, donde había sido operada de un pulmón, pero un cuadro de neumonía posterior complicó su estado de salud de manera irreversible.

Durante su gestión como diputada nacional entre 2001 y 2005, Patricia Walsh se convirtió en una figura central al presentar el proyecto de ley que declaró la nulidad de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final en 2003. Esta iniciativa fue fundamental para terminar con la impunidad de los responsables de los crímenes de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura cívico-militar.

Una vida marcada por la lucha y el compromiso

Nacida en 1952, su vida estuvo atravesada por el dolor y la resistencia. Su padre y su hermana, María Victoria Walsh, fueron víctimas del terrorismo de Estado, lo que impulsó su incansable labor en organismos como HIJOS y su posterior carrera política. En 2008, enfrentó otra tragedia personal con la muerte de su hija, María Eva, a los 34 años.

A lo largo de su trayectoria, fue candidata a la presidencia de la Nación en dos oportunidades y legisladora de la Ciudad de Buenos Aires. Su compromiso con la defensa de los derechos de los trabajadores y su oposición a las políticas de ajuste la mantuvieron activa hasta sus últimos días. Referentes como Myriam Bregman y Alejandrina Barry la despidieron recordándola como una maestra de la militancia que nunca aceptó la resignación.