Dana Gomez rompio el silencio tras sobrevivir a un brutal intento de femicidio perpetrado por su pareja en el barrio Santa Maria, revelando una espiral de violencia sistematica y cuestionando la respuesta de la Justicia.
En un dialogo exclusivo, la victima detallo el raid de terror al que fue sometida por Juan Carlos Acosta de 40 años, un trabajador rural con quien mantenia una relacion de tres años. La agresion se desencadeno tras un reclamo cotidiano por la falta de alimentos en la vivienda, momento en el cual el sujeto tomo un cuchillo de caza y se lanzo directamente sobre su humanidad con claras intenciones letales. Los cortes afectaron zonas vitales, rozando arterias y provocando heridas de extrema gravedad que requirieron incontables puntos de sutura.
La secuencia posterior incluyo maniobras cinicas por parte del agresor, quien intento simular una crisis psiquiátrica en el Hospital Lucio Molas para eludir su responsabilidad penal, siendo detenido gracias al aviso del personal de seguridad. Sin embargo, lo que genero mayor indignacion social y temor en la damnificada fue la decision del juez Carlos Ordás, quien dispuso un plazo de apenas sesenta dias de prision preventiva, desoyendo los antecedentes previos de ataques aberrantes que ya habia sufrido la mujer.
Un historial de violencia extrema y desproteccion
El intento de femicidio no constituyo un episodio aislado, sino la culminacion de un calvario que la joven sobrellevaba en silencio por temor a represalias fatales. Entre los antecedentes documentados figuran una puñalada en el muslo sufrida en junio y una brutal golpiza en agosto que la dejo inconsciente, tras la cual el agresor recupero la libertad en cuestion de horas. La fiscal del caso, Micaela Sucurro, encabeza la investigacion mientras la victima permanece bajo estricta asistencia medica y psicologica.
Actualmente, las secuelas fisicas y los severos cuadros de estres postraumatico dificultan la recuperacion de la sobreviviente, quien insiste en reclamar justicia efectiva ante el terror constante de que su atacante recupere la libertad. La comunidad permanece en estado de alerta ante un fallo judicial que vuelve a poner bajo la lupa la proteccion real a las victimas de violencia de genero en la provincia.