La tensión política en el Congreso escaló a niveles críticos luego de que la senadora Patricia Bullrich reuniera a su tropa de quince diputados para marcarle la cancha al presidente Javier Milei y al titular de la Cámara Baja, Martín Menem.

El diputado nacional Martín Matzkin emergió como una de las piezas clave de este armado político que busca disputar poder en el campamento libertario. La jugada se interpretó en los pasillos legislativos como una respuesta directa a los intentos de desplazamiento impulsados desde el oficialismo, evidenciando una fractura interna que pone en jaque la gobernabilidad parlamentaria.

Durante el cónclave realizado en las oficinas del barrio porteño de Palermo, los legisladores fieles a la exministra de Seguridad enviaron un mensaje categórico a la Casa Rosada. "Sin nosotros, no sale más nada de Diputados", aseguraron desde el entorno bullrichista, advirtiendo sobre el peso estratégico que detentan en el recinto.

La amenaza de una obstrucción letal para el Gobierno

La quincena de diputados que responden a Patricia Bullrich resulta indispensable para que La Libertad Avanza logre sostener el número de primera minoría. Sin el concurso de estos legisladores, la administración central pierde la capacidad aritmética necesaria para blindar vetos presidenciales o frenar eventuales iniciativas de juicio político, dejando al oficialismo a merced de alianzas frágiles con el PRO y sectores radicales.

De la cumbre política participaron figuras de peso como Sabrina Ajmechet, Silvana Giudici, Damián Arabia y Gerardo Milman, quien reapareció públicamente. La respuesta desde Balcarce 50 no tardó en sentirse, mientras crecen los pases de factura en los chats internos del espacio gobernante y se consolida un escenario de confrontación abierta que promete nuevos capítulos en el Parlamento.