Un motín con toma de rehenes y momentos de extrema tensión sacudió a una comisaría porteña ubicada en la calle Lavalle al 453, en pleno microcentro, donde los detenidos retuvieron a efectivos policiales y exigieron la presencia judicial.
El conflicto se desató dentro de una celda de la dependencia, según confirmaron fuentes oficiales a la Agencia Noticias Argentinas. En medio de los incidentes, audios desesperados de los propios internos y de un subcomisario capturaron la gravedad de la situación. "Ya entregamos al encargado, están tirando gas pimienta, no podemos respirar", alcanzó a relatar uno de los reclusos antes de que la comunicación se cortara por las toses y la desesperación en el espacio reducido.
Fuentes oficiales informaron que la situación quedó controlada y el personal policial cautivo fue liberado. El efectivo rescatado recibió asistencia médica inmediata en el lugar por parte del titular del SAME, Roberto Crescenti, y un equipo especializado de psicólogos. Paralelamente, personal de bomberos, fuerzas especiales de la Ciudad y el ministro de Seguridad, Horacio Giménez, ingresaron a la seccional para evaluar los daños y asegurar el perímetro.
Exigencias, videos desde el interior y temor por los traslados
De acuerdo con la información recabada, los internos mantuvieron cautivos al jefe del lugar, al jefe de servicio y a un celador armados con facas en un pasillo interno. Durante el punto más álgido del motín, los propios detenidos filmaron videos celebrando su aparición en los canales de televisión y exigieron a los gritos: "Bajen al fiscal", mientras golpeaban elementos contundentes y se negaban a ser trasladados al penal de Marcos Paz por temor a sumar causas a sus condenas.
En el exterior de la comisaría, la pareja de uno de los reclusos brindó declaraciones a la prensa y reveló que los internos habían colocado colchones detrás de las rejas para bloquear el ingreso en caso de una incursión táctica. Tras la intervención del auxiliar fiscal Marco Juliano Zunino y el repliegue de los bomberos y grupos especiales, la tensión comenzó a disiparse en el microcentro porteño.