El exsecretario nacional Marcos Ayerra participará del evento empresarial en el Hotel Sheraton y detallará los siete factores que asfixian la competitividad del sector privado.

El Bootcamp Empresarial reunirá a más de setecientos inscriptos en el Hotel Sheraton de Mendoza, consolidándose como uno de los encuentros de negocios más convocantes del año. Con las localidades totalmente agotadas, la agenda estará centrada en la innovación tecnológica, el liderazgo y las estrategias de competitividad. Entre los disertantes principales se destaca la presencia de Marcos Ayerra, exsecretario de Pymes, Emprendedores y Economía del Conocimiento durante los primeros meses de la gestión de Javier Milei.

Durante su estadía, el autor del libro Parásitos de la Argentina expondrá sobre el denominado costo argentino, un concepto que engloba los obstáculos estructurales que reducen la rentabilidad y frenan la llegada de nuevas inversiones. Según su visión, el país transita un escenario donde las empresas deben adaptarse rápidamente a la apertura económica, pero advirtió con firmeza que si no reducimos el costo argentino, no podemos ser competitivos frente a los nuevos desafíos del mercado global actual.

Los siete factores que destruyen la rentabilidad

En su análisis, el exfuncionario profundiza sobre los componentes que perjudican de manera directa el desarrollo comercial y la generación de empleo genuino. Entre ellos se destacan la industria del juicio, los excesos gremiales y la superposición de tributos entre la Nación, las provincias y los municipios. Al referirse a las contingencias legales, Marcos Ayerra señaló que existen demandas laborales capaces de voltear empresas enteras de la noche a la mañana, a pesar de que la provincia cuenta con herramientas de conciliación que morigeran parcialmente el impacto.

La lista de problemáticas continúa con las denominadas regulaciones quiosqueras, las prebendas a determinados sectores, la informalidad laboral y los hechos de corrupción. Para el especialista, estas variables funcionan como un sistema interconectado que se potencia y expone a los inversores a riesgos innecesarios. Además, remarcó que esta pesada carga no solo castiga al empresariado, sino que impacta directamente en el bolsillo de los consumidores finales debido a que una porción muy elevada del precio de cualquier producto corresponde estrictamente al peso de los impuestos.

Finalmente, el disertante cuestionó la relación existente entre los tributos recaudados por los distintos niveles del Estado y la calidad deficiente de los servicios públicos que perciben los ciudadanos. Ante este panorama, propuso replantear el rol fiscal para lograr que las familias recuperen poder adquisitivo y capacidad real de consumo mediante una baja sustancial en la presión impositiva generalizada en todo el territorio nacional.