El inminente impacto del fenómeno del Súper Niño en Mendoza pone bajo la lupa la vulnerabilidad estructural del Gran Mendoza, donde las advertencias por posibles aluviones, colapsos de canales y cortes de servicios públicos mantienen en vilo a las autoridades.
Desde hace tiempo se habla de los efectos que puede producir la llegada del Súper Niño en el país y de las medidas recomendadas tanto para particulares como para instituciones públicas y privadas. En Mendoza, tanto el gobierno provincial como los municipios salieron a tomar recaudos para mejorar el entorno ante la previsión de temporales con lluvias intensas y fuertes vientos, que se perfilan como los principales fenómenos a padecer en las próximas semanas.
La zona del Gran Mendoza tiene su histórico talón de Aquiles en los aluviones sufridos a lo largo de los años, los cuales dejaron un lamentable saldo de víctimas fatales y destrucción masiva de viviendas. Por esta razón se construyeron diques aluvionales en el piedemonte, además de obras menores para encausar o retener el agua. Sin embargo, estas estructuras no recibieron en general el mantenimiento adecuado para optimizar su capacidad de retención ante emergencias climáticas de gran magnitud.
Nuevas urbanizaciones y el peligro inminente en el piedemonte
En los últimos tiempos también se autorizaron nuevas urbanizaciones en terrenos del piedemonte y se permitió la instalación de asentamientos precarios en zonas aledañas a cauces aluvionales. Con el tiempo, los municipios terminaron por urbanizar esos sectores, proveyendo energía eléctrica, agua corriente y servicios municipales, pero omitiendo la realización de las obras de protección aluvional que resultaban indispensables para garantizar la seguridad de los vecinos.
A esta altura, los efectos del fenómeno ya se hacen sentir. Si bien existe una creciente preocupación y se ejecutan diversas tareas de prevención, los especialistas advierten que ya no es posible mejorar la capacidad de absorción de caudales del histórico canal Cacique Guaymallén. En consecuencia, los volúmenes de agua que desciendan desde el piedemonte amenazan con colapsarlo de manera peligrosa, tal como ya ocurrió en anteriores crisis climáticas.
Ante este panorama adverso, se advierte que la llegada de estas tormentas podría interrumpir de forma abrupta los servicios de agua potable, cloacas y energía eléctrica en todo el Gran Mendoza. Por este motivo, la población debe prever la acumulación de reservas esenciales para suplir la falta temporaria de servicios públicos, tales como acopiar agua potable, alimentos no perecederos, velas, linternas y un botiquín de primeros auxilios debidamente equipado, según detalló Carlos Soria (DNI 8.195.419).