Dos misioneros que compartieron las aulas en Capioví se reencontraron de casualidad a la salida de la Bombonera tras presenciar la consagración de Boca.
La consagración del equipo dirigido por Rodolfo Arruabarrena tras vencer por 1 a 0 a Defensa y Justicia con un gol agónico dejó una huella imborrable en miles de hinchas, en especial para Teresa Arriola y Héctor Keller. Ambos comparten origen en la localidad misionera de Capioví y vivieron una jornada inolvidable en el mítico estadio porteño.
Para Teresa Arriola, el viaje representó mucho más que un partido de fútbol. Sus hijos, Carla y Lautaro, la sorprendieron por su cumpleaños con un voucher de viaje y una entrada para cumplir su gran anhelo de conocer la cancha. Viajó acompañada por el grupo Somos Boca y vivió desde las tribunas una experiencia única que coronó con el ansiado título en la última jugada del encuentro.
El reencuentro menos pensado entre los festejos
La sorpresa mayor se produjo a la salida del estadio, cuando Teresa Arriola se cruzó de casualidad con Héctor Keller, su antiguo compañero de la escuela primaria y secundaria. Héctor Keller había llegado desde Concepción de la Sierra gracias a un regalo de su hijo Gastón, viajando junto a la peña Vamos Xeneizes Misiones para vivir por primera vez un partido oficial en las tribunas.
Ambos destacaron el gesto de sus hijos al hacerles posible semejante vivencia y coincidieron en que cruzarse en medio de la marea xeneize aportó una cuota extra de emoción a una jornada que ya venía cargada de adrenalina. Entre la alegría por la vuelta olímpica y la nostalgia de los años escolares compartidos en Capioví, el viaje se transformó en una anécdota imborrable para los dos protagonistas.