El vuelo AR1764 de Aerolíneas Argentinas que cubría la ruta entre Aeroparque y Posadas sufrió el impacto de un rayo en plena tormenta, lo que provocó una falla instrumental y obligó a un desvío de emergencia hacia Rosario con 83 pasajeros a bordo.

La aeronave implicada, un Embraer E190 con matrícula LV-CEU, atravesaba una zona de severas condiciones meteorológicas en su aproximación cuando la descarga eléctrica alteró los sistemas de abordo. Ante este escenario crítico, la tripulación tomó la decisión inmediata de modificar el plan de vuelo y dirigirse hacia el Aeropuerto Internacional Islas Malvinas de Rosario como medida estricta de prevención.

La situación de alerta escaló rápidamente cuando los pilotos detectaron que no podían confirmar con absoluta certeza si el tren de aterrizaje delantero se encontraba correctamente desplegado y asegurado para efectuar la maniobra de descenso. Esta incertidumbre técnica activó de inmediato los protocolos de máxima seguridad en la terminal rosarina, donde se apostaron dotaciones de bomberos, ambulancias y equipos de rescate.

Un helicóptero clave para evitar una tragedia

Para despejar las dudas respecto al estado del tren de nariz, se ejecutó una maniobra conjunta con la participación de un helicóptero de la Unidad de Traslados y Emergencias. La aeronave comercial sobrevoló la zona a baja altura, permitiendo que los especialistas visualizaran el tren delantero desde el exterior.

La inspección ocular confirmó que las ruedas estaban debidamente desplegadas y seguras. Con este parte de tranquilidad fundamental, los pilotos retomaron la aproximación final y concretaron un aterrizaje sin complicaciones. Los 83 pasajeros desembarcaron sanos y salvos, poniendo fin a horas de máxima zozobra en el espacio aéreo.