Pese a la implementación del mecanismo "buffer" de YPF y la postergación de impuestos, los precios locales crecieron por encima de la media regional. El impacto fiscal por la falta de actualización tributaria ya asciende a US$1.229 millones.
El mercado de combustibles en Argentina presenta una dinámica que se desmarca de sus vecinos. Entre febrero y septiembre de 2026, el precio de la nafta aumentó un 16% en dólares, una cifra que supera ampliamente el 9% registrado en el promedio de América Latina. La tendencia no fue distinta para el gasoil, que escaló un 20% en moneda dura, posicionándose por encima del 15% regional.
Este fenómeno se produce en un escenario internacional complejo, marcado por el encarecimiento del crudo Brent debido al conflicto en Medio Oriente. Si bien el país aplicó mecanismos para suavizar el impacto, la combinación de la volatilidad externa y la dinámica cambiaria —con el dólar subiendo un 11,4% entre abril y noviembre— ha mantenido los precios en una trayectoria ascendente respecto a la región.
El rol de YPF y la ganancia de mercado frente a las privadas
La estrategia comercial de YPF fue determinante para mitigar el impacto en el surtidor, pero también para consolidar su dominio. Mediante el uso del mecanismo "buffer", la petrolera de mayoría estatal absorbió parte de la suba internacional para evitar traslados inmediatos de costos. Esto permitió que la compañía ganara terreno frente a sus competidoras privadas como Shell, Axion y Puma.
En términos de participación de mercado, YPF logró expandirse, alcanzando el 56% en naftas y el 57% en gasoil. El contraste es evidente: mientras que en la nafta el incremento real de YPF fue del 6,6% (descontada la inflación), empresas como Axion registraron subas del 11,1%. En el segmento del gasoil, la brecha fue aún mayor, con Puma liderando los aumentos reales con un 13,8%, mientras que YPF se mantuvo en un 8,9% por encima de la inflación.
El costo de la contención: un impacto fiscal millonario
La decisión del Gobierno de Argentina de postergar las actualizaciones impositivas para aliviar el bolsillo de los consumidores tuvo un costo directo para las arcas públicas. Según el informe de la consultora Economía & Energía, la recaudación resignada por no aplicar plenamente los impuestos a los combustibles acumuló US$1.229 millones entre enero y agosto.
Este esquema de contención sitúa a Argentina en un punto intermedio del espectro global. Mientras que en Estados Unidos los aumentos fueron drásticos (51% en nafta y 69% en gasoil), en países como Brasil la intervención fue mucho más agresiva mediante subsidios, logrando que su nafta solo subiera un 3% en dólares. En Argentina, aunque el precio se mantuvo por debajo de los niveles europeos, la brecha con el promedio latinoamericano evidencia la presión que el mercado local enfrenta para equilibrar costos internacionales y capacidad de pago interna.