Un brutal ataque terrorista perpetrado por hombres armados durante un funeral en una iglesia cristiana en Jordania dejó un saldo trágico de siete muertos y cuarenta heridos.
El violento episodio ocurrió este viernes en un templo de rito griego ortodoxo ubicado en la localidad de Karak, situada a unos 180 kilómetros al sur de la capital del país, Amán. Los agresores abrieron fuego a mansalva contra los asistentes que participaban de las exequias, generando escenas de extrema tensión, gritos y corridas en el interior del recinto sagrado.
Tras la masacre, las autoridades del reino decretaron tres días de luto nacional en todo el territorio. El rey Abdullah II se pronunció de inmediato sobre el atentado y advirtió con firmeza que la agresión tendrá una contundente respuesta estatal. El ataque terrorista contra Karak será metido con la represalia más dura, afirmó el mandatario, quien además recalcó que la unidad nacional prevalecerá frente a quienes intenten sembrar divisiones mediante las armas.
Repercusiones internacionales y condena global
Por su parte, el ministro de Salud, Ibrahim al-Budour, confirmó que al menos dos de los cuarenta heridos se encuentran internados en estado crítico. En tanto, el primer ministro Jafar Hassan encabezó una reunión de seguridad de urgencia en la zona y atribuyó el hecho al extremismo ciego, prometiendo castigos ejemplares para los involucrados.
El repudio al atentado trascendió las fronteras de Jordania. El gran imán de Al-Azhar, Ahmed al-Tayeb, calificó el episodio como un ataque atroz, mientras que el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, exigió que todos los responsables rindan cuentas ante la justicia internacional por este crimen aberrante.