Un acalorado debate en el Parlamento armenio derivó en una brutal batalla campal entre legisladores oficialistas y opositores, obligando a una intervención policial urgente y dejando un saldo de mobiliario destrozado.
El escándalo institucional comenzó cuando Tarón Chajoián, integrante del partido oficialista Contrato Cívico, le exigió al dirigente Narek Karapetián, de Armenia Fuerte, que pidiera disculpas públicas por los dichos de un familiar durante la última campaña electoral de junio. Este reclamo inicial desató una discusión que rápidamente escaló a los gritos, empujones y golpes de puño en pleno recinto legislativo.
La situación se tornó completamente incontrolable cuando los compañeros de bancada de ambos dirigentes se sumaron a la gresca generalizada. Las cámaras de la transmisión oficial registraron cómo los diputados se arrojaban botellas, repartían piñas e incluso destrozaban parte de las mesas de madera para utilizar los pedazos como armas improvisadas en medio del caos.
Intervención policial y heridos
A pesar de que las autoridades del Parlamento decretaron un receso inmediato, los enfrentamientos físicos continuaron con extrema violencia en los pasillos del edificio legislativo. Según confirmaron medios internacionales, una ambulancia debió acudir al lugar para asistir a un legislador opositor que presentaba una fuerte hemorragia nasal a consecuencia de los golpes recibidos.
Pese a la tensión extrema y los destrozos, la sesión se reanudó para completar la votación convocada originalmente. Con un resultado de 63 votos a favor y 27 en contra, Karen Arustamyan, representante del oficialismo, resultó electa como nueva integrante de la Cámara de Cuentas.
Por su parte, el primer ministro armenio, Nikol Pashinián, respaldó públicamente el accionar de los legisladores de su espacio político tras los incidentes. Nadie puede levantarle la mano a un diputado, sentenció el mandatario, quien añadió con firmeza que todo tiene un límite y deben conocer su lugar tras el violento episodio que recorre el mundo.