Boca venció agónicamente por 1-0 a Defensa y Justicia con un gol agónico del ecuatoriano Enner Valencia a los 96 minutos y se consagró campeón de la Liga.
¿Qué es la felicidad? Es un grito de gol sobre la hora, es un campeonato que parecía que se escapaba y que se embolsó en el último minuto. Son las lágrimas que ruedan por las mejillas, son las gargantas ardientes que festejan ese pelotazo del delantero que se metió contra el palo y quebró el hechizo. El de la sequía de títulos en el barrio de La Boca, los cuatro años de frustraciones que parecían sumar un nuevo capítulo. Boca es campeón de la mano del técnico Rodolfo Arruabarrena y se bordará una nueva estrella en el escudo.
No podía ser mejor el desenlace porque ya se habían consumido cinco de los seis minutos que el árbitro Sebastián Zunino había añadido al tiempo reglamentario. En la Bombonera se apretaban los dientes porque el campeonato se escurría como arena seca, pero en la última jugada del partido, tras un error del arquero Matías Borgogno, apareció el atacante ecuatoriano para mandarla a guardar y hacer explotar a todo el estadio.
El camino hacia la gloria y la mano del DT
El partido fue una montaña rusa de emociones y Defensa y Justicia se plantó con firmeza, al punto de casi ponerse en ventaja en la primera mitad con un cabezazo en el travesaño de David Martínez. Sin embargo, el local nunca bajó los brazos y el entrenador movió el banco con el ingreso de los juveniles Leonel Flores y Tomás Aranda, quienes revitalizaron el ataque junto a Miguel Merentiel.
Boca coronó así una campaña excelente donde sumó 30 puntos en el primer semestre con Claudio Úbeda y otros 33 bajo la conducción de Arruabarrena, consolidando un estilo de juego ofensivo, potenciando a figuras como Leandro Paredes y ganando los clásicos ante River. Poco importa el formato del torneo para los hinchas y para el presidente Juan Román Riquelme: Boca gritó campeón y hay carnaval en la Ribera.