La funcionaria nacional se distanció fuertemente de los dichos del Presidente contra los comunicadores y aseguró que su responsabilidad es marcar cuando se traspasan los límites institucionales.
El cruce se originó luego de que Javier Milei apuntara duramente contra la prensa durante una cena institucional, horas después de conocerse su sobreseimiento y el de Karina Milei en la causa que investigaba las operaciones vinculadas a la criptomoneda $LIBRA.
En su discurso, el mandatario utilizó una frase sumamente agresiva al señalar que los que se tienen que quemar en la hoguera son los hijos de puta, en clara alusión a los periodistas que cubrieron el escándalo financiero.
La respuesta y el repudio generalizado
Ante esta situación, Patricia Bullrich intervino públicamente para cuestionar la metáfora presidencial. La funcionaria sostuvo que las críticas del poder político hacia la prensa deben responderse siempre con argumentos y que defender la libertad de expresión implica también respetar a quienes cuestionan las medidas de gobierno.
Las declaraciones de la funcionaria se sumaron a una ola de condenas emitidas por diversas entidades y organizaciones del país. La Academia Nacional de Periodismo emitió una severa solicitada en la que calificó las palabras del jefe de Estado como una amenaza directa, advirtiendo que la violencia institucional afecta de lleno a la democracia.
En la misma línea de rechazo se posicionaron agrupaciones empresariales y colegios profesionales, quienes exigieron mayor mesura en el debate público y respeto absoluto hacia la labor periodística bajo el escrutinio ciudadano.