Estados Unidos y Canadá están muy cerca de cerrar un nuevo pacto comercial según anunció el presidente Donald Trump, en medio de una escalada de tensiones arancelarias que afecta a miles de millones de dólares en bienes.

Durante un mitin político ofrecido en la localidad de Port Huron, en el estado de Michigan, el mandatario estadounidense afirmó que ambas naciones alcanzarán una solución de manera inminente. Donald Trump sostuvo que el país vecino se encuentra dispuesto a aceptar las condiciones actuales para destrabar el conflicto que mantiene paralizada la frontera común.

Las fricciones bilaterales se profundizaron en el mes de agosto tras el fracaso de las negociaciones y la posterior imposición de gravámenes que afectaron productos por un valor estimado en 20.000 millones de dólares. Como respuesta directa, las autoridades canadienses aplicaron medidas recíprocas sobre mercancías estadounidenses, lo que motivó una nueva represalia arancelaria de hasta el cincuenta por ciento por parte de la Casa Blanca.

Repercusiones políticas y ajustes comerciales

En el marco de la campaña electoral rumbo a los comicios del 3 de noviembre, la administración federal comenzó a recalibrar algunas de estas medidas restrictivas. La decisión responde a los pedidos formulados por la senadora Susan Collins, representante del estado de Maine, una de las zonas fronterizas más golpeadas por el intercambio de sanciones económicas.

Desde el inicio de su gestión, Donald Trump ha transformado el escenario del comercio internacional mediante la aplicación de aranceles tanto a potencias rivales como a países aliados, redefiniendo las reglas de intercambio y generando una marcada incertidumbre en los mercados globales.