El Ejército de los Estados Unidos afronta una crisis estratégica tras confirmarse la baja de cuatro submarinos nucleares que dejará a la Armada sin cientos de misiles de largo alcance.

La necesidad de una constante actualización en el armamento militar estadounidense generó un nuevo dolor de cabeza para las autoridades de defensa. Según un informe difundido por el medio especializado 19fortyfive, la retirada de cuatro submarinos nucleares SSGN de la clase Ohio provocará un déficit inmediato de 616 misiles de crucero.

Estos legendarios sumergibles, diseñados originalmente en los años ochenta como portadores de misiles balísticos Trident y posteriormente adaptados bajo el Tratado START II de 1993, llegaron al límite de sus capacidades operativas. Sus cascos presurizados de acero y sus reactores nucleares ya no garantizan una navegación segura, obligando a un proceso de desarme que se extenderá durante los próximos años.

Fechas clave y el impacto en el poderío militar

El cronograma de bajas comenzará con el USS Georgia en el corto plazo, continuará con el USS Ohio en 2027, el USS Florida en 2028 y finalizará con el USS Michigan en 2029. Cada una de estas moles marinas tiene la capacidad de transportar hasta 154 misiles Tomahawk, armamento guiado de alta precisión capaz de alcanzar objetivos a 1.600 kilómetros de distancia.

Los especialistas advierten que los nuevos submarinos de la clase Virginia que ingresarán en el futuro no podrán reemplazar por completo la enorme capacidad de fuego que se pierde. Mientras la Armada proyecta apostar por futuros misiles hipersónicos, las estimaciones indican que pasarán décadas hasta alcanzar la paridad estratégica necesaria en altamar.