El gobernador Gildo Insfrán replica el modelo de Santiago del Estero para financiar el ascenso del club San Martín a la Primera Nacional mediante el uso masivo de fondos públicos y una férrea estructura política.

La pelota vuelve a ser utilizada como una herramienta de alto impacto para el poder político. Siguiendo los pasos de lo realizado por Gerardo Zamora con el estadio Madre de Ciudades y los vínculos con la AFA a través de Pablo Toviggino, el mandatario formoseño decidió destinar una millonaria partida de la caja provincial para impulsar al club San Martín tras concretar su ascenso a la Primera Nacional. Con un presupuesto mensual que oscila entre los 200 y 300 millones de pesos, el plantel se nutre de recursos estatales mientras la provincia registra índices críticos de pobreza según los datos oficiales del INDEC.

El sueño principal detrás de esta ambiciosa movida es lograr que los equipos más importantes del país disputen encuentros oficiales en suelo formoseño, reviviendo antecedentes y polémicas pasadas como las recordadas declaraciones de Carlos Tevez en 2015. En aquel entonces, el delantero cuestionó duramente la ostentación de un hotel de lujo frente a sectores vulnerables, críticas que obtuvieron una fuerte réplica por parte del propio gobernador en medio de un escenario social sumamente complejo.

El rol clave de la dirigencia y el aparato político

La estructura institucional de la entidad deportiva se encuentra firmemente alineada con los intereses del oficialismo provincial. Al frente de la institución se ubica Grisel Noemí Cardozo, quien dirige el club desde el año 2003 y recientemente fue designada vicepresidente segunda de la Mesa Directiva en el Congreso del PJ. Su cercanía con la cúpula gubernamental y su manejo de las cooperativas de limpieza evidencian la simbiosis existente entre la militancia partidaria y la gestión cotidiana del club.

Mientras el plantel profesional incorpora futbolistas con trayectoria en el fútbol grande como Gervasio Núñez y Oscar Piris, la oposición local denuncia el uso clientelar de los recursos públicos. La ex diputada Gabriela Neme detalló públicamente cómo operan las redes de asistencia y fiscalización política vinculadas al poder de turno, consolidando un esquema donde el deporte y la política local marchan estrictamente de la mano bajo el ala indiscutida de Gildo Insfrán.