Los primeros colegios electorales comenzaron a abrir sus puertas en Estados Unidos para dar inicio a unas elecciones de mitad de mandato cruciales que marcarán los próximos dos años del Gobierno de Donald Trump.
La jornada electoral arrancó a las 5 de la mañana en el estado de Vermont, fronterizo con Canadá, dando inicio a un proceso escalonado a través de los seis husos horarios del país. Más de 250 millones de electores están convocados a las urnas para renovar la totalidad de las 435 bancas de la Cámara de Representantes, además de 35 escaños en el Senado y 36 gobernaciones en todo el territorio estadounidense.
El proceso cuenta con un despliegue de seguridad eficaz e inédito. El Departamento de Justicia anunció el envío de más de mil observadores a cincuenta estados para vigilar el cumplimiento de las normativas federales. Este operativo responde a las tensiones políticas impulsadas por la administración actual en torno a la transparencia de los comicios y la protección del derecho al voto.
Qué está en juego para el gobierno actual
Estas elecciones legislativas federales funcionan como un plebiscito clave para el mandatario. Si la oposición demócrata logra arrebatar el control de las cámaras legislativas, tendrá la capacidad de bloquear, modificar o frenar por completo las iniciativas políticas impulsadas por la Casa Blanca hasta la finalización del mandato presidencial. La atención mundial se concentra ahora en el cierre escalonado de las urnas y el recuento de los primeros votos.