El hombre más rico del mundo puso en marcha un ambicioso y polémico plan para comprar una ciudad entera en Mississippi con el objetivo de destinarla a sus nuevos centros de datos de inteligencia artificial.

La iniciativa impulsada por Elon Musk apunta específicamente a la localidad de Southaven, un punto geográfico estratégico que cuenta con una central eléctrica fundamental para el desarrollo de xAI. Para avanzar con su proyecto, el magnate envió a sus agentes inmobiliarios con una directiva clara: comprar las viviendas de la zona para alojar al personal de la compañía.

Sin embargo, la propuesta económica generó sorpresa y malestar entre los residentes locales. Lejos de tratarse de una cifra exorbitante, la oferta se limita estrictamente al valor de mercado estimado en unos 180.000 dólares por propiedad. Hasta el momento, y sobre un total de 418 casas contempladas en el proyecto, apenas 18 propietarios aceptaron vender y abandonar el lugar.

Conflicto judicial y malestar vecinal

La presencia del fundador de SpaceX en la región no pasa desapercibida. El propio alcalde confirmó la operación y detalló que estas adquisiciones responden al vertiginoso crecimiento de la empresa en la zona limítrofe entre Mississippi y Tennessee, donde Elon Musk suele pasar varias noches a la semana supervisando las obras desde una casa rodante.

Mientras la administración de Donald Trump respalda firmemente el impulso a la infraestructura tecnológica, la reacción de los habitantes locales es dispar. Varios vecinos ya expresaron su tajante oposición y decidieron dar batalla legal. En el mes de junio, tres residentes presentaron formalmente una demanda judicial en la que denuncian ruidos constantes, vibraciones insoportables y graves molestias generadas por la ampliación de las instalaciones.