Lautaro Rivero se vistió de héroe en el estadio Monumental al marcar el único gol con el que su equipo venció a Racing, cerrando una semana inolvidable y dejando atrás sus peores momentos.

El zaguero zurdo de 22 años venía de capa caída tras quedar marcado por jugadas desafortunadas en los penales durante el Superclásico frente a Boca y en la final ante Belgrano disputada en el primer semestre. Con muy poca participación en esta segunda mitad del año, la suspensión de Lucas Martínez Quarta por acumulación de amarillas le abrió la puerta de la titularidad en un momento crucial.

"Tengo muchas emociones juntas. Me tocó estar un tiempo afuera y pude convertir y saqué toda esa emoción afuera", expresó Lautaro Rivero visiblemente conmovido en el campo de juego, mientras recibía la ovación de todo el estadio que coreaba su nombre como muestra incondicional de apoyo.

La revancha perfecta antes del gran choque

Para el oriundo de Moreno, cuya historia de vida incluye haber vendido alfajores y flores en los semáforos antes de triunfar en el fútbol, esta actuación representa un renacer absoluto. Tras un gran 2025 en Central Córdoba que le valió ser repescado y convocado a la Selección, el inicio de este nuevo año le había deparado un bajón anímico y futbolístico.

Ahora, con la confianza recuperada y el cariño de los hinchas renovado, el defensor se prepara para afrontar el próximo Superclásico, el cual coincidirá justamente con la celebración de su cumpleaños número 23.