Tras ingresar desde la frontera colombiana y recorrer por carretera más de ochocientos kilómetros, la dirigente opositora María Corina Machado concluyó once meses de exilio para exigir la pronta fijación de una fecha para las elecciones presidenciales.

Entre lágrimas y rezos, miles de venezolanos celebraron el regreso de la líder después de siete intentos frustrados que le habían impedido estar en su país. Esta vez, una operación diplomática logró el milagro de que le abrieran las puertas sin mayores trabas. Lo primero que hizo Machado al retornar fue acudir al Santuario de la Divina Pastora de Santa Rosa en Barquisimeto, estado Lara, para rezar y agradecer haber podido entrar por tierra desde el puesto fronterizo internacional en Colombia hacia el Táchira.

A las 11.30 anunció su llegada en su cuenta de X con cuatro contundentes palabras: “Estoy aquí. Con ustedes”. Tras una larga espera, materializó su trayecto de 847 kilómetros en coche haciendo paradas en Chivacoa de Yaracuy, Valencia, Guacara, Maracay y finalmente en Caracas para saludar a sus seguidores, quienes se agolparon en cada rincón bajo la consigna de que ahí venía su referente.

Reacciones internacionales y el desafío político

Desde el exterior, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se refirió al acontecimiento y afirmó: “Espero que esté a salvo. Es una mujer muy agradable. Pero nos está yendo realmente bien en Venezuela”. En tanto, desde España, Dinorah Figuera celebró el retorno en libertad como un resultado directo de las negociaciones y de la fortaleza del diálogo político.

En cuanto a las expectativas de su retorno, el analista Orlando Vieira Blanco advirtió que su regreso cambia el escenario pero no lo resuelve automáticamente. Explicó que ahora debe asumir el reto de una ofensiva por el poder combinando presión internacional, organización ciudadana y negociación directa, enfrentando los riesgos de la exposición y la alta exigencia de una población que espera respuestas urgentes.