El gobierno de Estados Unidos evalúa levantar las sanciones contra el fondo soberano de inversión de Rusia, en lo que sería una nueva concesión del presidente Donald Trump para buscar el fin de la guerra en Ucrania.
La administración norteamericana analiza retirar las restricciones que pesan sobre el principal fondo de inversión gubernamental ruso, considerado históricamente por Washington como una de las herramientas de influencia internacional más poderosas del Kremlin. Funcionarios rusos presionaron fuertemente por esta medida en el marco de conversaciones más amplias sobre la participación de dicho fondo en el envío de combustible diésel ruso hacia territorio estadounidense.
Un alto funcionario de los Estados Unidos confirmó que la administración se encuentra evaluando la solicitud formal presentada por la entidad para remover las sanciones a través de los procedimientos establecidos. El vocero, que habló bajo condición de anonimato debido a la sensibilidad diplomática de los encuentros, destacó la figura de Kirill Dmitriev, director del fondo, al calificarlo como un enviado útil para los negociadores estadounidenses en las conversaciones destinadas a detener el conflicto bélico.
Negociaciones y negocios energéticos
Esta posible flexibilización económica se suma a una serie de movimientos diplomáticos recientes que van desde la discusión sobre la venta de una parte de un gigante petrolero ruso a inversores bien conectados hasta un proyecto para producir gas natural en Alaska y propuestas para incrementar las exportaciones rusas de gas hacia Europa.
Retirar las penalidades sobre el fondo, valuado en miles de millones de dólares y conocido formalmente como el Fondo Ruso de Inversión Directa, representaría dar marcha atrás con años de presión económica acumulada que Washington utilizó para castigar y modificar la conducta geopolítica del Kremlin a nivel global.