El gobierno israelí compartió informes de inteligencia con Estados Unidos que advierten sobre un posible uso de armas químicas por parte de Irán, generando profunda división entre los funcionarios norteamericanos.

Según revelaron altos funcionarios estadounidenses y de la región, la información entregada por el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, fue recibida con extrema alarma por un sector y con absoluta escepticismo por otro, en medio de un escenario bélico sumamente delicado.

Diversas fuentes gubernamentales de Estados Unidos sostienen que estos reportes forman parte de una calculada campaña de presión impulsada por el gabinete de Netanyahu para convencer a la administración de Donald Trump de regresar a las operaciones de combate a gran escala contra la República Islámica.

Sin embargo, un sector dentro del aparato de seguridad norteamericano advierte que las advertencias no deben subestimarse, especialmente tras los recientes reportes sobre preparativos iraníes dirigidos contra intereses de Washington en Medio Oriente.

Dudas en los países del Golfo y antecedentes históricos

La información también fue distribuida a diversos gobiernos de los países del Golfo Pérsico, aunque varios líderes de la zona expresaron su desconfianza ante la veracidad de los planes iraníes y coincidieron en que se trataría de un intento de empujar a sus socios hacia una fase más violenta de la guerra.

Los antecedentes sobre el desarrollo de este tipo de armamento se remontan a varias décadas atrás. En el año 2003, el propio régimen de Irán reconoció haber desarrollado capacidades químicas durante el enfrentamiento bélico contra Irak en la década de 1980, aunque aseguró haber desmantelado dichos programas posteriormente.

Pese a esas declaraciones, los informes de inteligencia desclasificados publicados por Estados Unidos durante los últimos años señalan de manera sistemática que el gobierno iraní mantiene la intención de continuar con sus investigaciones orientadas a este tipo de armamento estratégico.