El partido republicano en Florida atraviesa momentos de máxima tensión tras confirmarse datos de participación anticipada muy por debajo de lo esperado, a pesar de su ventaja histórica en el registro de votantes.

Las cifras preliminares revelan que la ventaja republicana en las boletas tempranas se redujo a apenas 2,8 puntos porcentuales, un margen significativamente menor en comparación con los últimos dos procesos electorales generales. Esta desaceleración golpea con fuerza en bastiones conservadores clave del Panhandle y el norte rural del estado, generando inquietud en las altas esferas partidarias.

El gobernador Ron DeSantis admitió públicamente sus dudas sobre el caudal actual de participación, mientras que el candidato republicano a la gobernación, Byron Donalds, encabeza una intensa disputa económica y territorial frente al demócrata David Jolly, acumulando una recaudación de 176 millones de dólares frente a los 28 millones de su contrincante.

Datos que encienden luces de alerta en el bando conservador

Los analistas políticos señalan que los demócratas y votantes independientes están movilizando a un electorado menos habitual, superando ampliamente las marcas de 2022 en más de una decena de condados. Asimismo, las estadísticas demuestran que sectores clave como los votantes jóvenes, hispanos y afroamericanos inscriptos en filas demócratas están acudiendo a las urnas a un ritmo porcentual superior al de sus contrapartes republicanas.

Pese a este escenario de incertidumbre, el presidente del partido estatal, Evan Power, restó dramatismo a la situación y recordó que la maquinaria conservadora mantiene una sólida ventaja nominal de un millón y medio de inscriptos y una probada capacidad de movilización para el día definitivo de los comicios. Sin embargo, en despachos y círculos cercanos al expresidente Donald Trump, los números actuales obligan a repensar la estrategia de cierre.