Calley Means, exasesor de salud durante la gestión de Donald Trump, confirmó su renuncia tras denunciar una presunta red de corrupción interna y tráfico de influencias.
En una reciente aparición en el programa de Joe Rogan, Calley Means explicó que su salida del gobierno se debió a la presencia de un grupo concentrado de personas en la administración que actúan en contra del mandato popular. Según sus declaraciones, estas maniobras responden a intereses particulares, buscando en muchos casos enriquecer a sus propias familias en lugar de cumplir con las promesas de campaña.
Entre las acusaciones más graves, el exfuncionario señaló que empresas que contrataron a la hija de Susie Wiles, entonces jefa de gabinete de la Casa Blanca, habrían recibido un trato prioritario en la asignación de fondos públicos. Esta revelación se conoció poco antes de que Donald Trump anunciara la salida de Wiles de su cargo, siendo reemplazada por Stephen Miller.
Acusaciones cruzadas y defensa oficial
Means también apuntó contra las políticas de salud pública al relatar internas sobre el respaldo de la administración a la empresa Bayer, fabricante del herbicida Roundup. Afirmó que un abogado del Departamento de Justicia redactó un borrador para presionar a la Corte Suprema a favor de limitar la responsabilidad legal de la compañía por denuncias de cáncer asociadas al glifosato.
Desde la Casa Blanca, la portavoz Allison Schuster desestimó las acusaciones y defendió los logros de la agenda sanitaria, destacando la actualización de guías dietéticas y la eliminación de ingredientes artificiales. Por su parte, el secretario Robert F. Kennedy Jr. respaldó la continuidad de las políticas sanitarias enfocadas en el bienestar ciudadano y alejadas de la influencia corporativa.