Un profundo cambio demográfico sacudió al electorado estadounidense en las elecciones legislativas, donde los votantes sin afiliación religiosa superaron por diez puntos porcentuales a los evangel blancos.
La era en la que los cristianos evangélicos blancos dominaban la narrativa político-religiosa de Estados Unidos enfrenta un colapso matemático innegable. Según las encuestas preliminares de votación y sondeos recientes, los cristianos evangélicos o nacidos de nuevo representaron apenas el 17% de los votantes, una cifra que contrasta fuertemente con el 23% registrado en 2024 y el 24% alcanzado en 2022.
A pesar de esta retracción en su peso electoral, la lealtad partidaria hacia el Partido Republicano se mantuvo firme, ya que el 82% respaldó a los candidatos republicanos a la Cámara de Representantes, una cifra muy similar a los comicios anteriores.
El imparable ascenso de los votantes sin afiliación
En la vereda opuesta, los ciudadanos religiosamente no afiliados, conocidos popularmente como nones, alcanzaron el 27% del electorado total, consolidando un crecimiento sostenido frente al 24% registrado en las elecciones presidenciales previas. Paralelamente, el respaldo de este sector hacia los candidatos demócratas trepó desde el 70% hasta un contundente 78%.
Robert P. Jones, presidente y fundador del instituto no partidario PRRI, explicó que en la mayoría de los estados del Medio Oeste los protestantes blancos tradicionales ya superan numéricamente a los evangélicos blancos. El especialista advirtió que esta merma se extiende mucho más allá de las jornadas electorales, con denominaciones evangélicas que perdieron millones de fieles en las últimas dos décadas.
El fenómeno también impacta en el liderazgo ejecutivo. La aprobación de la gestión presidencial entre los protestantes evangélicos blancos cayó del 78% a principios de 2025 al 58% en la antesala de los comicios legislativos, según datos del Pew Research Center, aunque continúan siendo el único grupo religioso mayoritario donde una mayoría respalda la administración actual.