El presidente estadounidense Donald Trump aseguró que tomará una decisión inminente sobre si reanuda el conflicto bélico a gran escala en Irán, tras finalizar las elecciones de medio término.
Durante una reunión mantenida el jueves con sus principales asesores de seguridad nacional en el Despacho Oval, el mandatario evaluó tres opciones concretas: lanzar nuevos ataques aéreos, continuar asfixiando económicamente al régimen iraní o negociar un acuerdo que incluya concesiones significativas para ambas naciones. Trump fue tajante ante los periodistas al señalar que prefiere no destruir lo que resta del país persa, aunque advirtió que podría verse obligado a hacerlo para frenar definitivamente el programa nuclear.
En paralelo a las deliberaciones de la Casa Blanca, se registró una intensa actividad diplomática con llamadas cruzadas entre el ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abbas Araghchi, y mediadores de Qatar, Arabia Saudita, Turquía, Emiratos Árabes Unidos, Omán y Egipto. Qatar impulsa un borrador de propuesta de dos días para generar confianza mutua: en la primera jornada, Estados Unidos levantaría el bloqueo naval y liberaría fondos congelados, mientras que Irán permitiría el ingreso de inspectores del Organismo Internacional de Energía Atómica. En la segunda jornada, se reabriría el estratégico estrecho de Ormuz para retomar las negociaciones sobre el uranio enriquecido.
Reuniones clave en el Kremlin y preparativos militares
Por su parte, el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Mohsen Rezaei, viajó a Moscú donde se reunió con el presidente ruso Vladímir Putin en el Kremlin. Rezaei entregó un mensaje del líder supremo iraní Mojtaba Khamenei y afirmó que Putin se ofreció a mediar. Sin embargo, el funcionario iraní ratificó que no se abrirá el estrecho de Ormuz ni habrá negociaciones hasta que Washington cumpla con siete condiciones previas impuestas por Teherán.
En el plano militar, el Comando Central de los Estados Unidos (CENTCOM) ya finaliza los preparativos para una eventual reanudación de operaciones de combate a gran escala. Un indicio clave de esta posible ofensiva es el desplazamiento del grupo de ataque del portaaviones USS Theodore Roosevelt hacia la región, lo que marcará la presencia de un tercer grupo de este tipo en Oriente Medio.