El líder supremo iraní, Mojtaba Khamenei, ordenó a los principales comandantes militares del país responder sin limitaciones geográficas ante un eventual ataque de Estados Unidos e Israel.

En su primera aparición reportada desde que resultó herido en los bombardeos iniciales, Mojtaba Khamenei mantuvo un encuentro reservado con la cúpula de las fuerzas armadas para exigir un nivel de disuasión máximo. De acuerdo con el comunicado oficial emitido por su oficina, el jerarca sostuvo que cualquier nueva agresión militar o terrorista recibirá una respuesta inmediata y efectiva para condicionar el fin de las hostilidades.

Del encuentro estratégico participaron el jefe del estado mayor de las fuerzas armadas, el general Ali Abdollahi, el comandante del ejército, el mayor general Amir Hatami, y el comandante del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, el mayor general Ahmad Vahidi. Durante la reunión, los jefes castrenses expusieron el estado de apresto operacional en puntos críticos como el golfo Pérsico, el estrecho de Ormuz, el golfo de Omán y las fronteras terrestres, además de reportar un incremento sustancial en la producción de municiones y armamento bélico avanzado.

Exigencias en medio de mediaciones diplomáticas

La cumbre militar se concretó apenas un día después de que mediadores qataríes mantuvieran extensas negociaciones en Teherán para reactivar los canales de diálogo directo entre Washington y la república islámica. En paralelo, el ministro de Relaciones exteriores iraní, Abbas Araghchi, calificó como un paso positivo las propuestas acercadas por la administración estadounidense, aunque ratificó una serie de demandas estrictas que incluyen el levantamiento total de sanciones, el repliegue militar norteamericano en la región y el reconocimiento de una ruta marítima consensuada en el estrecho de Ormuz.

Pese a las señales diplomáticas y al análisis de las propuestas sobre el programa nuclear, la directiva impartida a los altos mandos para actualizar los blancos estratégicos y mantener operativos los activos militares de los enemigos ratifica que el escenario de confrontación continúa latente en medio de negociaciones contrarreloj.