El presidente de Israel, Isaac Herzog, anunció que le encargará a Gadi Eisenkot, líder del partido opositor Yashar, la formación de un nuevo gobierno, lo que representa un duro revés para el primer ministro Benjamin Netanyahu.
Eisenkot dispondrá de un plazo legal de 28 días para establecer una nueva administración capaz de alcanzar los consensos necesarios. Esta situación marca el momento más crítico para la continuidad de Netanyahu en el poder desde el año 2021, aunque las profundas divisiones en el Parlamento todavía podrían complicar la concreción de una nueva coalición.
La medida responde a los resultados de los comicios celebrados el pasado 27 de octubre. Si bien el partido Likud, liderado por Netanyahu, obtuvo la mayor cantidad de bancas, su coalición perdió la mayoría absoluta al conseguir apenas 53 de los 120 escaños que integran el parlamento israelí, conocido como la Knéset.
Un respaldo clave en el parlamento
Por su parte, el bloque opositor encabezado por Eisenkot logró 48 escaños, pero consolidó su posición sumando el apoyo fundamental de los dos partidos árabes, que aportaron otras 19 bancas para respaldar su candidatura al Ejecutivo.
Durante las consultas oficiales llevadas a cabo recientemente, un total de 67 miembros de la Knéset recomendaron a Eisenkot para formar el próximo gobierno, mientras que apenas 46 legisladores apoyaron la continuidad de Netanyahu.
Un factor determinante en este nuevo escenario fue la postura de United Torah Judaism, una agrupación ultraortodoxa aliada histórica de Netanyahu, que optó por no respaldarlo y dejó abierta la posibilidad de sumarse a una coalición liderada por la oposición.