Una sombra de espionaje tecnológico ha encendido las alarmas en el escenario internacional. Las agencias de seguridad estadounidenses investigan a una ejecutiva de la firma Megaspeed en Singapur, identificada como Alice Huang, bajo la sospecha de actuar como un activo encubierto para Pekín y aprovechar su cercanía con líderes del sector.

El punto central de la indagación apunta a su relación con Jensen Huang, el director ejecutivo de Nvidia. Agencias de inteligencia de Estados Unidos rastrearon envíos sospechosos en almacenes de Taipéi, investigando si operaron como canales clandestinos de filtración. Si bien ambas partes no guardan ningún parentesco y Nvidia aseguró que solo se trató de transacciones comerciales ordinarias, calificando las sospechas de contrabando como infundadas, el rastro financiero y tecnológico continuó su curso.

Desvíos millonarios hacia Asia

Las pesquisas condujeron a los inspectores hasta Malasia, donde se descubrieron equipos de Nvidia en sus cajas originales listos para ser desviados. Se estima un desvío de dos mil millones de dólares en chips avanzados para evadir las restricciones de exportación hacia China.

Entre junio de 2024 y febrero de 2026, se registraron compras masivas por un valor de cuatro mil ochocientos millones de dólares en equipos de inteligencia artificial, canalizados a través de la empresa Inspur hacia gigantes tecnológicos como Alibaba.

Por su parte, el gobierno de Pekín ha rechazado tajantemente las acusaciones, calificándolas de calumnias. Incluso el expresidente Donald Trump fue informado del caso hace un año, pero decidió no intervenir de forma contundente por temor a desestabilizar los mercados financieros.

La batalla por el control de los chips avanzados apenas comienza.