El Partido Republicano se ve obligado a gastar decenas de millones de dólares a último momento para rescatar a tres senadores en estados tradicionalmente seguros cuyas campañas entraron en grave peligro.

La frustración con los senadores Roger Marshall de Kansas, Darline Graham de Carolina del Sur y Cindy Hyde-Smith de Misisipi desató una fuerte disputa interna ante los sondeos que reflejan un descontento generalizado con la administración actual. Fuentes partidarias no dudaron en calificar la situación con duras críticas hacia los legisladores.

Los datos oficiales de financiamiento de campaña revelan cifras alarmantes. Los republicanos nacionales debieron invertir 33 millones de dólares en Kansas, 21 millones en Carolina del Sur y 2.4 millones en Misisipi, desviando recursos fundamentales que estaban destinados a disputas clave en otros distritos del país.

Falta de fondos y exceso de confianza

Las mayores críticas recaen sobre Roger Marshall, quien recaudó apenas 7.5 millones de dólares frente a los 19 millones reunidos por su oponente demócrata Adam Hamilton. Los estrategas partidarios atribuyen este retroceso a su tensa relación con los sectores financieros y a una pobre estructura territorial que subestimó a la oposición.

En el caso de Cindy Hyde-Smith en Misisipi, los dirigentes cuestionan la escasa cantidad de eventos públicos realizados y la falta de reacción ante el avance de las donaciones demócratas impulsadas por figuras como George y Alex Soros. Por su parte, en Carolina del Sur argumentan que Darline Graham no logró activar la red de donantes de su fallecido hermano y sufrió fuertes desventajas financieras frente a su rival Annie Andrews.

Ante este panorama, la dirigencia nacional advierte que el partido deberá replantear drásticamente su estrategia para las elecciones de 2028 y dejar en claro que las organizaciones de campaña no pueden funcionar como un recurso de última instancia para salvar a legisladores descuidados.