Especialistas advierten sobre el avance de un evento climático extremo sin precedentes en el océano Pacífico que extenderá su inestabilidad sobre el territorio chubutense al menos hasta abril, dejando al descubierto la fragilidad estructural de las ciudades patagónicas.
El fenómeno de El Niño alcanzará una intensidad extrema, muy probablemente la más fuerte detectada desde la década del cincuenta, según detalló el meteorólogo Ezequiel Marcucci. El calentamiento de las aguas ecuatoriales genera alteraciones globales y un efecto de teleconexión que provocará lluvias por encima de lo normal en todo el centro y este provincial, con tormentas eléctricas intensas y abundante caída de agua en períodos muy acotados sobre suelos sin capacidad de absorción.
Por su parte, el especialista en gestión del riesgo y exdirector de Defensa Civil de Chubut, José Luis Mazzei, planteó un diagnóstico crítico sobre la falta de preparación de la infraestructura local. Las precipitaciones continuas no solo anegan viviendas, sino que saturan progresivamente los suelos y afectan la operatividad de los servicios esenciales en toda la región.
Vulnerabilidad urbana y riesgo de aislamiento en la meseta
En la zona de la meseta, como Gastre, Gan Gan o Telsen, las corrientes masivas por cañadones secos amenazan con destruir puentes y rutas de ripio. Este escenario plantea un grave riesgo de aislamiento para los pobladores rurales, restringiendo el acceso a suministros básicos, combustibles o asistencia médica urgente, mientras que en el Valle Inferior del Río Chubut los pluviales se saturan con rapidez.
En Comodoro Rivadavia, debido a sus marcadas pendientes, las precipitaciones generan bajadas de agua a gran velocidad con un arrastre masivo de barro y piedras que afecta sectores vulnerables como Juan XXIII, Moure o Laprida. A ello se le suma la estricta vigilancia sobre el cerro Chenque y la Ruta Nacional 3, con antecedentes de colapso estructural y erosión en la base de los trazados viales.
Para aminorar el impacto de las tormentas anunciadas, los expertos coinciden en la imperiosa necesidad de pasar de un esquema reactivo a una logística preventiva. Mazzei instó a actualizar con urgencia el mapa de riesgo provincial, realizar tareas intensivas de limpieza en canales y alcantarillas, garantizar la autonomía energética en estaciones de bombeo y desplegar de manera anticipada maquinaria, insumos y equipos de rescate en los puntos críticos de Chubut.