El holding italiano Edizione desinvirtió la totalidad de sus tierras repartidas en la Patagonia y Buenos Aires, poniendo fin a 35 años de actividad agropecuaria en el país.

El grupo italiano Benetton concretó la venta de más de 900.000 hectáreas que poseía en la Argentina, cerrando un ciclo histórico iniciado en 1991. La operación global traspasó las firmas Compañía de Tierras Sud Argentino y Ganadera Cóndor a un grupo de inversores liderados por Mariano Bosch, actual CEO de Adecoagro, aunque la transacción se realizó a título particular y no a través de la compañía agroindustrial.

La millonaria operación comprende campos distribuidos estratégicamente en las provincias de Buenos Aires, Río Negro, Chubut y Santa Cruz. Cabe destacar que el 60% de estas tierras se concentra en territorio santacruceño y otro 33% en suelo chubutense, mientras que el resto se reparte entre las otras dos jurisdicciones mencionadas, consolidando a estas empresas entre los mayores propietarios rurales de la República Argentina.

Las explotaciones agropecuarias traspasadas albergan alrededor de 260.000 ovinos y 22.000 vacunos, operando principalmente en la región cordillerana comprendida entre Esquel y Bariloche, además de establecimientos productivos en Balcarce. Estas tierras históricamente funcionaron como proveedoras clave de insumos y materia prima para la cadena textil internacional United Colors of Benetton.

Un imperio productivo que cambia de manos

Además de la ganadería ovina y bovina, la producción anual ronda el millón de kilos de lana, lo que convirtió a la Compañía de Tierras Sud Argentino en el mayor productor lanero del país. La estructura productiva también incluye cultivos de maíz, trigo, soja y girasol sobre unas 7.500 hectáreas, sumadas a otras 10.000 hectáreas de plantaciones forestales de pinos y una activa participación en la industria frigorífica a través de la firma Faimali.

La historia de estos vastos dominios territoriales se remonta a 1889 con la creación de una empresa de capitales británicos, la cual pasó por diversas manos hasta que la familia italiana adquirió la firma en 1991. Con esta salida definitiva del mercado agropecuario argentino, se cierra un capítulo fundamental de la economía patagónica mientras la conducción operativa continuará bajo la supervisión de Agustín Dranovsky.