La administración de Javier Milei enfrenta una nueva amenaza externa: legisladores demócratas en los Estados Unidos han iniciado una ofensiva contra el Secretario del Tesoro, Scott Bessent, por el rescate monetario concedido a la Argentina.
La avanzada política, liderada por figuras de peso en el Partido Demócrata como la senadora Elizabeth Warren y el senador electo Abdul El-Sayed, busca cuestionar la legalidad y la conveniencia del respaldo financiero que sostiene el swap de monedas. Tras los resultados de las elecciones de medio término, los demócratas han ganado terreno para presionar sobre las políticas de asistencia externa, poniendo en duda la continuidad de este salvavidas financiero ante posibles turbulencias cambiarias.
El-Sayed, una de las voces más críticas, ha sido tajante en su postura al declarar: No, no deberíamos rescatar al líder radical de extrema derecha de la Argentina. En cambio, deberíamos financiar Medicard en casa. Esta retórica ha sido respaldada por Warren, quien ya había intentado frenar la ayuda en el pasado y ahora, con una posición fortalecida en el Congreso, busca liderar comisiones clave para investigar a fondo el acuerdo alcanzado entre el Tesoro y el gobierno argentino.
Posibles cambios en el gabinete de Trump y el futuro de la relación bilateral
En paralelo a la tensión por el rescate, el entorno de Donald Trump atraviesa un clima de incertidumbre tras la derrota republicana en las elecciones de mitad de mandato. Versiones periodísticas, como las publicadas por The Washington Sun, sugieren que el embajador en la India, Sergio Gor, podría reemplazar a Marco Rubio en la Secretaría de Estado, aunque el propio Gor desmintió categóricamente estas versiones calificándolas como una completa y absoluta estupidez.
Mientras el presidente Trump observa con preocupación el panorama político interno, fuentes cercanas a la Casa Blanca sugieren que el clima es de absoluta tensión. La posible salida de figuras como Rubio, quien según algunos analistas podría estar preparando su candidatura presidencial para 2028, añade un componente de inestabilidad adicional a la relación entre Washington y Buenos Aires, justo cuando el respaldo financiero al programa de Luis Caputo comienza a ser objeto de escrutinio parlamentario.