Los activos argentinos atraviesan otra jornada de extrema incertidumbre y nerviosismo tras la disparada del riesgo país y una fuerte crisis regional desatada en Paraguay.

Los ADR de empresas argentinas que cotizan en Wall Street registran caídas generalizadas de hasta más del 7%, mientras que prácticamente todo el panel general del índice MSCI Merval opera teñido de rojo. Entre las bajas más pronunciadas se destacan las acciones de Telecom con un retroceso del 5,1%, Transportadora Gas del Sur con una baja del 5,7%, e YPF que se desploma un 6,5%. La situación también golpea al sector bancario, donde Banco Supervielle cae 4,8%, BBVA baja 4,4%, Edenor retrocede 6,1% y Banco Macro anota una caída del 4%.

En el plano de la deuda soberana, los bonos emitidos bajo legislación extranjera que cotizan en la Bolsa de Nueva York sufren mermas de hasta el 3%. Este comportamiento negativo gatilló una disparada de 75 puntos base en el índice de riesgo país, el cual trepó hasta los 925 puntos básicos, marcando su nivel más alto desde las elecciones de medio término de octubre de 2025. Los títulos Globales y Bonar operan con pérdidas generalizadas que afectan a los vencimientos de distintos plazos, profundizando el malestar entre los inversores.

Derrumbe bursátil en la plaza local

El mercado accionario local no escapa a la tendencia bajista y muestra números en rojo en toda la Bolsa de Valores porteña. Las principales bajas de la rueda son lideradas por Banco Supervielle y Telecom, cuyos papeles se derrumban un 6%, misma cifra que registra Edenor. Por su parte, la petrolera estatal YPF cae un 5,6%, Transportadora Gas del Sur retrocede un 5,5% y las entidades financieras BBVA y Banco Macro bajan un 4,5%.

El panel general completó la rueda con mermas generalizadas que afectaron a firmas como Transportadora Gas del Norte con un descenso del 4,3%, Transener con 4,1%, Ternium con 4,3%, Banco de Valores con 4,1%, Metrogas con 3,3% y el Grupo Financiero Galicia con una caída del 2,5%. Esta abrupta retracción responde a un clima de nerviosismo global potenciado por la crisis institucional en el país vecino y la quiebra de una entidad financiera clave.