Un histórico experimento botánico iniciado en 1879 en Estados Unidos reveló un resultado sorprendente al lograr que veinte semillas germinaran tras pasar más de un siglo enterradas.
El conocido como el proyecto William James Beal tiene lugar en la Universidad Estatal de Michigan (MSU) y constituye uno de los seguimientos científicos más largos de la historia. El botánico que le da nombre ideó la prueba en el siglo XIX para determinar cuánto tiempo podían permanecer latentes las semillas de plantas comunes antes de perder su capacidad de germinación en condiciones favorables.
Para llevar a cabo el estudio, Beal seleccionó cincuenta semillas de veintitrés especies diferentes y preparó veinte lotes mezclados con arena húmeda dentro de botellas de medio litro. Estos recipientes fueron enterrados en una loma arenosa del campus universitario con una ligera inclinación para impedir la acumulación de agua y permitir la entrada de humedad y aire.
Un hallazgo que desafía a la ciencia
Durante las primeras décadas, las botellas se desenterraban cada cinco años para realizar pruebas, un intervalo que luego se amplió a diez y posteriormente a veinte años. Cuando los investigadores abrieron la decimosexta botella en el año 2021, se llevaron una enorme sorpresa al comprobar que veinte semillas lograron germinar, pertenecientes a la especie Verbascum blattaria.
Este hito obligó a replantear las teorías científicas vigentes, ya que los especialistas creían que las semillas de menor tamaño no lograrían sobrevivir durante tanto tiempo bajo tierra. Quedan cuatro botellas más enterradas en el campus y el proyecto se extenderá previsiblemente hasta el año 2100, incorporando en las próximas etapas análisis avanzados de ADN y ARN.