Estados Unidos, Rusia y Ucrania mantendrán cumbres de paz en Abu Dabi los próximos 10 y 11 de noviembre para buscar un acuerdo definitivo que ponga fin a la guerra.
Las negociaciones, que buscan reactivar los esfuerzos diplomáticos suspendidos en febrero, llegan tras una serie de encuentros clave mantenidos por los enviados especiales de la administración estadounidense, Steve Witkoff y Jared Kushner, con el mandatario ucraniano Volodímir Zelenski y el líder ruso Vladímir Putin durante las últimas semanas.
Desde la Casa Blanca confían en que Putin muestre mayor predisposición al diálogo luego de que el gobierno norteamericano decidiera levantar sanciones sobre las ventas de diésel ruso y adoptara otras medidas bien recibidas en Moscú. Hasta el momento, la única señal de apertura por parte del Kremlin ha sido su conformidad para retomar las conversaciones bilaterales.
Los puntos críticos del encuentro
Sin embargo, las delegaciones mantienen profundas diferencias, especialmente en lo que respecta a la soberanía territorial. Los intensos bombardeos rusos sobre ciudades ucranianas y la negativa del presidente ruso a decretar un alto el fuego ponen en duda las expectativas reales de un avance significativo a corto plazo.
Por su parte, el presidente ucraniano Volodímir Zelenski advirtió que los servicios de inteligencia de su país detectaron preparativos rusos para una nueva ofensiva masiva contra infraestructura energética y logística, justo en coincidencia con las jornadas electorales en Estados Unidos.
La delegación estadounidense estará encabezada por Jared Kushner y Steve Witkoff, quien detalló mediante un comunicado oficial que las deliberaciones se centrarán en los arreglos de seguridad para la etapa de posguerra, la desescalada militar, la asistencia humanitaria y los pasos a seguir para alcanzar una paz duradera en la región.