El presidente Donald Trump le exigió al primer ministro israelí Benjamin Netanyahu que ponga en marcha los pasos necesarios para implementar su plan de paz para Gaza, tras finalizar las elecciones en Israel.
La hoja de ruta impulsada por la administración estadounidense contempla el desarme de Hamas, la desmilitarización de Gaza y la transferencia del gobierno a una nueva administración tecnócrata palestina. El proceso había quedado congelado durante meses debido a los comicios celebrados el pasado 27 de octubre, ya que Washington evitó que el tema se transformara en un foco de conflicto político durante la campaña electoral israelí.
Durante una conversación telefónica impulsada por el propio Netanyahu, en la que también participaron el secretario de Estado Marco Rubio, el asesor Jared Kushner y el enviado especial Steve Witkoff, el mandatario estadounidense dejó en claro su postura de avanzar sin importar quién conforme el nuevo gobierno en Jerusalén.
Las exigencias de la Casa Blanca y la resistencia israelí
Desde hace meses, la Junta de Paz de la administración norteamericana trabaja en la implementación del acuerdo que incluye además una Fuerza Internacional de Estabilización y un plan de recuperación valuado en 2.450 millones de dólares. Pese a que Hamas aceptó en julio pasado un esquema de quince puntos para deponer las armas, el gobierno de Netanyahu mantiene una profunda escepticismo sobre el cumplimiento real de dichos compromisos por parte del grupo armado.
En paralelo a estas gestiones, el ex primer ministro británico Tony Blair, integrante de la Junta de Paz, viajó a Israel para reunirse tanto con Netanyahu como con su oponente Gadi Eisenkot. El objetivo central fue instar a los principales dirigentes políticos israelíes a darle una oportunidad real al proyecto, considerado por la Casa Blanca como la única alternativa viable para la estabilidad regional.