La escudería japonesa Yamaha confirmó que no participará del Gran Premio de Qatar de MotoGP por cuestiones de seguridad, generando una fuerte disputa con los organizadores del campeonato mundial.
La guerra en Medio Oriente sumó un nuevo capítulo en el deporte motor luego de que Yamaha anunciara este domingo su ausencia en el circuito internacional de Lusail. La decisión, que también impacta de lleno sobre su estructura satélite Pramac, dejará un total de cuatro motos menos en la grilla para la vigésima fecha de la temporada prevista del 6 al 8 de noviembre.
A través de un comunicado oficial, el fabricante japonés argumentó que tras evaluar la situación en la región no identificaron motivos suficientes para flexibilizar las restricciones vigentes de desplazamiento. Por este motivo, los pilotos oficiales Fabio Quartararo y Álex Rins, junto a Jack Miller y Augusto Fernández por el equipo satélite, no viajarán a territorio qatarí.
Una disputa reglamentaria y de seguridad
La respuesta de la categoría no tardó en llegar. Desde MotoGP Group expresaron su profunda decepción mediante un comunicado oficial emitido tras el Gran Premio de Malasia, asegurando que existen plenas garantías para competir tras consensuar la medida con las autoridades locales y asesores independientes.
El conflicto geopolítico ya había obligado a postergar la competencia desde abril hasta noviembre. Sin embargo, la postura unilateral de la marca japonesa abrió un frente de tormenta institucional. La organización advirtió que esta ausencia injustificada viola acuerdos contractuales y será evaluada por la Federación Internacional de Motociclismo para aplicar posibles sanciones reglamentarias, mientras el evento continúa oficialmente en pie.