La compañía tecnológica OpenAI prepara una ofensiva política y de relaciones públicas para adaptarse al nuevo escenario en Washington tras las elecciones legislativas.

Tras dos años de una relación favorable con la Casa Blanca, la empresa se enfrenta a un panorama legislativo más hostil con los demócratas perfilándose para ganar la Cámara baja. Ante este escenario, la organización busca adelantarse al debate público de cara a las candidaturas presidenciales del año dos mil veintiocho.

El director de asuntos globales de la firma, Chris Lehane, definió al proceso electoral como un portal de una era a la siguiente y aseguró que la intención es influir mediante el poder de las ideas. Para ello, el equipo directivo diseñó propuestas normativas orientadas a generar urgencia y marcar la agenda tecnológica.

Límites de velocidad e infraestructura tecnológica

Entre las medidas presentadas figura la implementación de límites de velocidad obligatorios para los sistemas más avanzados, permitiendo que los seres humanos mantengan el control absoluto de la tecnología. Chris Lehane remarcó que las herramientas deben construirse por y para las personas, evitando desplazar a la sociedad en sus actividades cotidianas.

Asimismo, la empresa buscará rebautizar los centros de datos tradicionales bajo la denominación de campus de computación de inteligencia artificial, intentando transformar económicamente a las comunidades receptoras. Un ejemplo de este impacto se observa en el proyecto impulsado en el condado de Pike, dentro de la región de los Apalaches en Ohio, donde prometen generar miles de puestos de trabajo genuinos.

Finalmente, la estrategia contempla la cooperación internacional para fijar estándares globales democráticos y el desarrollo de iniciativas destinadas a respaldar a los trabajadores frente a las futuras disrupciones laborales que genere la automatización en el mercado global.